lunes, 26 de octubre de 2009


La inquietud fotográfica: Erwin Olaf

Nadia Cortés

A propósito del último trabajo de Erwin Olaf, Dusk & Dawn, surge la pregunta de ¿Por qué este tipo de fotografía nos atrapa o nos identifica pero sin saber dar razón de ello? La respuesta es porque nos inquieta, algo que similarmente ocurre con el cine de Lynch. Pero, ¿qué es lo inquietante? La transformación de lo familiar en extraño, que causa una especie de malestar en el espectador, siendo inquietante porque es secretamente muy familiar y es por ello que se reprime.

Así, lo inquietante se vuelve siniestro por el juego de la apariencia.

En nuestra “era de la imagen”, la fotografía de Olaf, presenta un trabajo que refleja una época desolada, resalta la apariencia y muestra lo que no se ve pero que todos sabemos, en Dusk, dos síntomas constantes de esta época, la muerte no superada del padre diluida en ese espacio vacío que se muestra en las apariencias. Mother(2009) es la muerte del padre, el vacío en la puesta en escena, en el teatro de lo cotidiano, pero no sólo se presenta una metáfora de la tristeza, una madre dolida y un hijo abandonado, sabemos leer en las apariencias porque vivimos en ellas, aparece la emergencia de un poder absoluto de la madre, como una escena Tarkovskiana, poder que permite dibujar una aparente familiaridad pero que ofrece también una estética siniestra que exhibe la locura y la castración de la seguridad a través de la construcción de las apariencias.

Es quizá por eso que todo el arte que se nos presenta como inquietante nos causa una cierta repulsión y a la vez un sutil deseo de descubrirlo. Y es que pareciese imposible que nuestras invenciones posteriores no estén marcadas por ese doble juego de lo visible y lo invisible. Retomando el trabajo de Olaf y pensando, como lo hace Alasdair Foster, en las metáforas de Oscar Wilde, el verdadero misterio del mundo es lo visible y no lo invisible.

martes, 20 de octubre de 2009



















Bueno, pues está es mi primera crítica sobre una exposición, espero que lo accidentada que he terminado yo después de hacerla no se note en el texto. Aquí se las dejo y please, aquí sí comenten que necesito retroalimentación.

Franceso Lo savio, la explosión de las formas en el espacio.

Nadia Cortés

En palabras de Leonardo Sinisgalli, cuando el hombre ya no siente la voluntad de vivir, de querer construir, edificar; arruina las herramientas de la geometría y las vuelve garabatos. Este no sería el caso del artista italiano Francesco Lo Savio, que con su obra nos intenta describir lo invisible, la energía a través de las formas y de la consideración de la geometría no como un sistema, sino una disposición, instinto de conservación de la materia y el pensamiento, lógica de coexistencia y complemento.

La obra de Lo Savio, presentada por primera vez en España, aparece como una explosión de las formas que invita al espectador a entender su relación con el espacio desde otra perspectiva.

Arraigado e influenciado por el informalismo, la arquitectura barroca, el futurismo y el constructivismo; la obra de Lo Savio mantiene el mentalismo subyacente en el desarrollo del movimiento minimal italiano del período de la posguerra, lo que implica que su obra esta marcada por la presuposición de una dimensión donde se fusionan el peso concreto de la materia y la abstracción mental.

Entender a la geometría fuera de su uso conceptual sistemático e injertarla como voluntad de sobrevivencia, unión de espacio y energía, no puede hacerse sin recurrir al pitagorismo, neo-platonismo o, de manera más general, prescindiendo de apuntar el cercano contacto de la invención de la abstracción con la inmaterialidad musical o la mística matemática.

El discurso escultórico-pictórico de Lo Savio, pretende fundir el mundo dinámico, antimatérico y sonoro con el mundo estático operante de la materia y el color, logrando que se escuche lo que se ve y haciendo de la geometría una disposición metafísica del hombre, una obligación de edificar.

La elevación plástica de la forma

La asunción de un nuevo uso de la geometría por parte de Lo Savio, implicó la posibilidad de la explosión de la formas en el espacio, posibilitó que tanto la pintura como la escultura tomaran lugar fuera del marco y se insertarán en el espacio real, abriendo paso a la reformulación de la relación entre la práctica artística y la intervención directa en el mundo.

La obra de Lo Savio se presenta como una poética visual que nos transporta hacía una expresión pictórica cuyos principios son la sorpresa y la emoción. El espíritu que mantienen sus obras está basado en las múltiples posibilidades sorpresivas que ofrece la geometría en su regresión al infinito, así como, en la idea de la articulación irregular monocromática como un principio creativo.

Juegos de formas, ocupación y apertura de espacio, ruptura de la uniformidad mediante la perspectiva pero manteniendo lo monocromático, muestran el movimiento de lo estático operante a través de su serie de Metalli. Así, la superficie de la pintura o del material de la escultura viene a conformar una continuidad entre el espacio del espectador y el espacio interno de la obra, mostrando la emoción pictórica del artista que traspasa la lógica del límite tocando al espectador. De hecho, Spazio luce no es sino el toque sutil de una aparición sorpresiva a la mirada.

La serie de acuarelas sobre papel Senza Titolo de 1959, se transfigura como una especie de escala musical minimalista, una aparente melodía de base transgredida por notas que van rompiendo a través de la proporcionalidad y variabilidad de tonos la consecuencia de la serie. Una ruptura dentro de una continuidad desgarrada desde el inicio. Esta serie presenta la particularidad del discurso pictórico de Lo Savio, formas y color se transfiguran, se convierten en sonido, nos llevan a la elevación plástica de la forma.

Con Spazio Luce, Lo Savio no sólo nos toca, sino que alcanza una concepción espacial pura, dado el juego simple entre forma y color, su absorción y consecuente variación de intensidad, que muestra la dinamicidad de la pintura. Lo estático y el movimiento, la libertad estática, toman lugar aquí mediante el espacio circular que recuerda a la iconografía cinética del futurismo, donde la perfección de la inmovilidad incluye la posibilidad del movimiento.

La influencia de Lucio Fontana dentro de su trabajo se hace presente, también, en Spazio Luce (Cementita/ Óleo sobre lienzo) donde además del juego entre forma y color, se presenta una ruptura de textura. En la uniformidad de una superficie, se prosigue con un desgarro, una irrupción en la absorción del color y la forma, como si atrás de ese eco que simula ondas de agua, se hiciera quebrar el centro, mostrándose la existencia de la profundidad en la superficie plana que es el lienzo.

Articolazzione totalli, es el final de una dinamis existencial y el compromiso emocional de la obra de Lo Savio, que a través de la calibración de la luz muestra la lógica de apertura y totalidad de su obra completa, construcción de espacio técnico como apertura de posibilidad real de vida, juego de complemento, posibilidad infinita de la experiencia finita de la existencia.


domingo, 18 de octubre de 2009

Aquí les dejo otro cuento, lo escribí hace siete años, me trae buenos recuerdos de una época de mucho debraye en mi vida. Un poco saturado pero dominguero.

CELOS
Llevaba cinco noches sin dormir, por más esfuerzos que hacia no lograba que de mi pluma emanará alguna historia impactante para mi columna en el periódico.
Eran las diez de la noche, del día anterior a la entrega del trabajo; la desesperación anidaba en mi cabeza, haciéndome imposible pensar en algo para escribir. Venció el cansancio y terminé dormida sobre el escritorio. Desperté gracias a que mis vecinos pusieron a un volumen muy alto, un tango titulado “celos”, interpretado por Enrique Chia.
Recordaba vagamente haberlo escuchado antes, sin embargo me era imposible hacer memoria.
Empecé a escribir sin darme cuenta, ni noción de lo que estaba haciendo; cuando terminé, no reconocía lo escrito en esa hoja de papel húmeda, al parecer por las lagrimas que derramé.
Las siguientes líneas son las contenidas en aquel escrito:
Durante cuatro años, estuve internada en una clínica de recuperación personal.
Salí del encierro, en octubre de 1999; mi familia esperaba con cierta avidez mi salida de la clínica, siempre quedó perplejo el por qué de mí ausencia. Mi madre me abrazó, como solo ella lo sabe hacer, ambas teníamos un inextricable temor; obviamente el mío no se podía comparar al de ella. El encierro, me provocó una gran inseguridad, estar libre no era tarea fácil después de vivir encerrada en cuatro paredes. El cielo teñido de rojo esa tarde se imponía ante mí, ¿hace cuantos años había dejado de ver un atardecer? ; no sabía si agradecer mi libertad, por ver ese espectáculo del sol o solamente dejar que él jugará con mi aciago destino nuevamente.
Mí encierro en la clínica se debió a la muerte de mi esposo, nunca encontraron el cuerpo; suponemos que fue asesinado.
Miguel fue la causa de mis alegrías, apetitos e instintos que creí incapaz de experimentar alguna vez.
Cuando nos casamos, teníamos como escenario al sol ocultándose tras las montañas, fue el momento más feliz de mi vida.
Me compró una casa, en un edificio céntrico; tal y como yo la quería, lo hizo para que formáramos un hogar.
Antes de casarme trabajaba como reportera de la sección policíaca de un diario, me fascinaba mi trabajo, siempre me apasionó la muerte. Papá me contó una vez, que de niña, cuando jugaba con mis muñecas, les creaba toda una historia, sin embargo todas tenían un final trágico, siempre morían; las metía en su cajita fingiendo que eran sus ataúdes, las guardaba en algún lugar oscuro o las enterraba en el jardín ulterior de la casa. Después lloraba con estolidez por que estaban muertas; entonces iba a desenterrarlas, las sacaba todas sucias con manchas de salsa de tomate que les embarraba como si fuera sangre; mi mamá me observó jugando con mi muñeca muerta y me regañó diciéndome que la limpiara, por que así se veía muy fea, enojada le dije que a mí me gustaban más muertas que vivas y que hasta después de morir serian mías.
En un principio, mi matrimonio iba viento en popa; los dos pedimos vacaciones en nuestros trabajos, para decorar la casa y disfrutar de las primeras semanas de vida conyugal. Al termino de este periodo, una mañana que me disponía a ir al trabajo, Miguel me lo prohibió, discutimos bastante tiempo, exigió que mi deber era permanecer en la casa, cuidando nuestro hogar, exaltada respondí que si no trabajaba no me sentiría bien, sin embargo, por mas que trataba de argüir algo factible a mi favor, él respondía con una mejor excusa que terminó convenciéndome.
Propuso que podía trabajar en la casa escribiendo alguna columna que no fuera tan sádica y peligrosa como la que tenia; me conocía muy bien, tenia un cierto arbitrio sobre mí, tanto que llegó a convencerme que si trabajaba en esa sección era por mi gran temor de que me pasara algo, afirmó que nunca fui capaz de dejar de temerle a todo.
Tenia tanta razón, analicé minuciosamente lo que me dijo; era cierto, yo siempre le había temido a todo, tanto que yo no salía si no era acompañada.
Cumplió lo que propuso, me consiguió una nueva sección, ahora escribiría sobre ¿cómo decorar su casa y otros secretos para el hogar?. Admito que no me agradó en lo absoluto mi “nueva sección”; la publicaban semanalmente y Miguel no me permitía ir a entregarla, él lo hacia por mí.
Tal vez esta situación en un inicio no me disgustó, suponía que Miguel me lo pedía por mi propio bien. Pasé tres meses tranquila, la ansiedad aun no corroía mi paciencia.
De la única manera en la que veía al mundo exterior era por el balcón, la televisión o cuando a Miguel se le ocurría sacarme a pasear.
A veces me daban ganas de salir, me acercaba a la puerta, tomaba temblando la manija, sudaba frió mientras oía el sonido de los engranes de la puerta al abrirse y apenas me asomaba un poco; como cuando abría la puerta para recibir alguna visita, la cerraba ofuscadamente y corría hacia algún rincón a esconderme.
El miedo era incierto, confuso, una sensación que nunca había experimentado.
Observaba por el balcón que el sol se estaba metiendo, mientras le hablaba por teléfono a su trabajo; ansiaba oír su voz, pero no contestó él, si no una mujer, preguntó quien hablaba, le respondí que Malena; oí por el auricular que le dijo “es para ti, mi amor”, después colgó.
Fue tal el odio que sentí por él que bebí hasta perder la razón, sin embargo cerramos el caso como si nada hubiera pasado.
Al día siguiente de lo ocurrido, mi vecina tocó la puerta, la abrí con mi miedo característico.
- ¿Cómo esta señora Malena? Vengo a molestarla creo que debe saber algo.
Le contesté que no estaba de humor; antes de cerrarle la puerta vislumbré en su cuello una bolsita de albahaca; mi abuela me dijo que todas las “brujitas” como las llamaba se colocaban una en el cuello, abrí nuevamente la puerta y la invité a pasar:
- No me diga nada, mejor escúcheme y hágame un favor. Mi marido me engaña y necesito algo para que ya no lo haga.
Le entregué un sobre con dinero y salió obsecada, sin mirar atrás.
No pasaron mas de veinte minutos cuando volvió a tocar a mi puerta, me entregó una hoja con lo que debía hacer y se retiró sin decir nada.
Leí la hoja rápidamente y lleve a cabo el arduo trabajo. Mi trato hacia Miguel cambió rotundamente, ya no le hablaba y lo evadía a cada instante.
Tal y como lo dijo la vecina, Miguel presento ciertos síntomas tales como mareos, nauseas, fiebre etc... pero después de eso todo iba a marchar bien, que ilusa fui, las cosas no resultaron como estaban planeadas.
Limpiaba debajo de la cama, cuando la escoba se atoro con un recipiente de vidrio, lo saqué, observé ofuscada una muñeca de trapo que se encontraba adentro del recipiente con alcohol y diversas hierbas, se encontraba perfectamente sellado al igual que la casa donde yo estaba.
No tuve que escudriñar mucho, todo estaba ya demasiado claro.
Llegó justo cuando el sol estaba apunto de esconderse, el estereo tocaba un tango, no recuerdo bien el nombre creo que era “celos”; estaba en la cocina, picaba unos tomates para la cena, oí como abrían la puerta; Miguel acababa de llegar se dirigió hacia mí, sentía su presencia y dos pasos antes de que nuestros cuerpos se juntaran, lo acuchillé.
Miguel todavía vive conmigo, lo guardé en una cajita, y de vez en cuando lo saco para que hagamos el amor.
Ahora que salí del encierro, volví a trabajar, esta vez en una sección literaria y en ocasiones como hoy no se me ocurre ninguna historia que contar.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Viajar es una actividad peculiarmente interesante, viajar en ideas, en carretera, por las nubes, a través de los ojos de alguien, pisando ciudades, dejando huellas... El turismo es algo muy diferente a viajar, un viaje se detiene en los detalles, en la fugacidad de la permanencia del ir y regresar. En este espacio, mi mirada, mediada de otras tantas miradas y de un lente de cámara, se hace presente para compartirles mis viajes, visiones de esos lugares, situaciones, personas, lecturas, películas, etc... que me han tocado con sus peculiaridades. Pero además, este será el lugar a través del cual pueda compartirles las vivencias y experiencias que iré viviendo en mi estancia en Madrid, el proceso de la investigación de mi tesis del master, como el trabajo en el MNCARS (Museo Nacional Centro de Arte Reína Sofía) en donde estaré durante un año curioseando en el arte contemporáneo. Así pues, esto será una especie de bitácora, diario, anecdotario, recortes de vida o espacio de soledades, un subrayado o reescritura de acontecimientos, que espero construyan conmigo.


Conferencia de Jonas Mekas



video


Basta estar en el momento preciso y oportuno para conocer a la gente adecuada. Digamos que no fue una casualidad conocer a Jonas Mekas, pero tampoco fue una situación meramente azarosa. En momentos como este, en donde conocer a quién filmó a Warhol, Lenon o Dalí, personalidades que de toda la vida he admirado, pienso que no es un error vivir del otro lado del charco, estar en este lugar desarraigado en el cual muchas veces vivo pérdida pero, aún así, sé que si no estuviera parada en este punto geográfico, el acontecimiento de hoy no hubiera sido posible.
Dejemos las acotaciones personales para otro momento, hablemos de Mekas. Como sabrán, el querido Jonas es uno de los exponentes más importantes del cine experimental, es de origen lituano, y a pretexto de su origen, su último proyecto fue una película que dura 4 hrs y media, sobre Lituania y el colopaso de la URSS ( Lithunia and the collapse of the USSR (2008)), justo por está razón se presentó en el MNCARS, dado el ciclo de conferencias, proyección de películas y cortometrajes del proyecto Multitud Singular: El arte de resistir que se realiza en el museo y que:
"... pretende asomarse a nuevas formas de pensamiento sobre la idea de revolución, activismo, y la idea de que actualmente tenemos que buscar nuevas estrategias de salida cuando los recursos son escasos" [Berta Sichel. Multitud singular. El arte de resistir ]
Este último proyecto de Mekas, como explicó en la charla impartida, lleva a cabo una recopilación de las noticias, notas periodísticas y la información divulgada en torno a la independencia de Lituania y, consecuentemente, el colapso de la Unión Soviética a finales de los años 80's y principios de los 90's. Los locutores, periodistas y comunicadores en general, recortaban desde sus diferentes posiciones y perspectivas la narración de lo que sucedía en ese momento, Mekas muestra el abánico de estas posiciones con la finalidad de proporcionar al espectador un panorama de lo sucedido en la URSS, pero desde un punto de vista autobiográfico al recortar el mismo las noticias que vió y vivió.
La charla se trazó con la proyección de, aproximadamente, 15 min del film mencionado, proseguida de una ronda de preguntas al cineasta. Más adelante, fueron proyectados 4 de los 365 short films que Mekas realizó durante un año, un film por día, como parte del proyecto publicado a través de la red para Apple Computer. El trabajo de los 365films es, practicamente, una especie de diario, de autobiografía de Mekas, aunque sí somos radicalmente estrictos, no hay trabajo de este cineasta que no sea su propia biografía y no sólo porque dentro de sus películas hable, algunas veces explícitamente, de él mismo, sino dado el formato característico de sus proyecciones visuales, donde no se atrapa otra cosa sino la espontaneidad, diversión y poética de la cotidianidad, sin ir más lejos, bastaría recordar su trabajo "Mientras avanzaba, ocasionalmente ví pequeños destellos de belleza".

Jonas Mekas es un hombre de edad, al que se le notan los años en el cuerpo, en la textura de su piel y las marcas de su cara, quizá hasta un poco en el titubeó de su voz pero, sin duda, con su risa espontánea dentro de sus conversaciones, su apertura a ser el catalizador de preguntas y sus ganas de escuchar a los otros, así como su ingenio ingenuo de sorprenderse por cada segundo vivído y por detenerse a observar con ojos especiales los objetos cotidianos ( ver por ejemplo, "Thursday, june 21, 2007. Jonas Mekas") muestran la juventud de un poeta nato. Si hubiera que utilizar pocas palabras para describirlo serían: sencillo, simple e irreverente como su cine.
Después de la proyección de estos 4 short films bueno, en realidad, se presentó primero una tanda de tres y después, a petición emocionada del mismo Mekas, se proyectó uno más sobre un concierto de Madonna al cual asistió y comentó emocionado, se continuó con las preguntas, como sabemos, algunas eruditas, otras sencillas pero sustanciosas y otras, como la mía, elaboradas en mi cabeza, mi libreta y el murmuro de mi voz, pero sin el valor de alzar la mano y pedir la palabra, una pregunta no hecha pero con ganas de ser gritada.
El reloj marcó las diez pm, o habría que decir, el móvil escribía las diez en la pantalla, la gente del museo quería irse después de un largo día, pero yo, sentada en mi asiento de las últimas filas del Auditorio Sabatini, pensaba en como alzar la mano para hacer la pregunta, intentaba empujar el codo, pero creo que sólo lo imaginé porque nunca logré mover ni medio centimetro de mi brazo escondido en el respaldo de mi butaca, al final, llegó la despedida y se coartó mi libertad de preguntar.
Para mis adentros dije "Sí no es ahora ¿cuándo?" Decidida fui a ver a Mekas.
N: Hi!!! Mr. Mekas, I want ask you somethig - Dije, con una especie de cosquilleó en la garganta.
M: Yes, tell me, and what do you do?
N: I studied philosophy. I don't speak english very well but i try to do the question and perhaps has a very obvious answer but, not matter. I would listen it. - Acoté a manera de excusa por sí me equivocaba- When you make these shorts films about his life, Is this the way tell yourself things that happen in your life or is it an existencial need to re-write your life beacause it is a way to catch the non-catchable, the transience of events?
M: Yes, is tell me my life, but is, of course, more than that, is a existencial need because i cant do otherwhise, I have no choice, we have no choice, is an eternal work, is precisely what i show, is the only we can do.
N: That's just what I wanted to hear. Has been a pleasure to meet you. Can you sign my program?- Sonrió satisfactoriamente, tomo mi programa de mano de la conferencia, me dió las gracias por mi pregunta y firmó con la fuerza tambaleante de su mano un garabato en donde apenas se entiende su nombre, pero en donde se plasmó, no un autor, sino una anécdota y, sobre todo, la complicidad de una pregunta que dijo mucho más de lo que les he escrito ¿Compartirán nuestra complicidad?

14 de octubre del 2009
Este es un cuento que escribí ya hace algunos años y que tuve la oportunidad de publicar en una revista de mi natal Oaxaca nombrada "Cantera Verde". Ojála se permitan leerlo y les dejo el link donde pueden encontrar la revista que les menciono donde escriben una serie de escritores oaxaqueños de notable talento: http://www.canteraverde.com.mx/

VÍNCULOS
Nadia Cortés

Mónica era mi única hermana, la mejor que pudo haber existido: tan especial. La acompañaba todos los días a su consulta médica, pero aquella vez no saldría del hospital hasta recuperarse completamente. Padecía de personalidad esquizofrénica paranoica; mucha gente decía que presentaba una gran agresividad, pero yo creo que era la forma en la que expresaba su cariño.
Murió hace dos días, ¿cómo?, no lo sé. Yo nada más la vi muerta.
La vida de mi hermana cambió desde que la dejamos internada en el hospital. Mónica tenía 12 años y yo acababa de cumplir 18 cuando nos enteramos de que era especial; al principio nadie lo tomó en serio pero yo lo supe desde la primera vez que tuvo aquel ataque de esquizofrenia en la sala. Era la reunión familiar de los domingos: entre copas, risas, humo de cigarrillos y pláticas de adultos, empezó a gritar estentóreamente, mostraba una mirada perniciosa, profunda; se golpeaba con las botellas de vino que estaban en la mesa; después, se tranquilizaba y musitaba frases que nadie entendía. Sin embargo su mirada se conservaba igual, dejando entrever que en cualquier momento iba a estallar otra vez. Y así fue: petulante, empezó a burlarse de mamá mientras le jalaba el cabello y trataba de arrancarle la piel con las uñas; de pronto cayó al suelo en un estado letárgico.
Sus arranques se volvieron cada vez más frecuentes; la familia pensaba que eran berrinches propios de la edad, una forma de llamar la atención, pero los convencí de que la llevaran al doctor y en pocas palabras nos confirmaron que estaba loca. A partir de ese momento la dejaron a mi cargo, no concebían el hecho de tener a una chiflada en la familia.
Pasó tres años bajo mis cuidados, tiempo en el cual la enfermedad le fue venciendo: las terapias y medicamentos no resultaron suficientes, su estado se hizo cada vez más abúlico; los delirios, alucinaciones y cuadros depresivos se volvieron casi cotidianos.
Sufrí la enfermedad junto con ella, incluso llegué a pensar que me estaba volviendo loca. Recuerdo perfectamente cuando, en sus momentos de serenidad, me hablaba de sus alucinaciones, se ponía en cuclillas mientras se mecía, miraba un punto fijo o a la nada y empezaba a hablar:
No todas son malas, cuando me exaspero es porque veo al mundo tal y como es, espantoso, hermanita, demasiado férreo, por eso pierdo la noción, si yo te contara...
Y de pronto, justo cuando me empezaba a narrar ese supuesto mundo sórdido, buscaba un subterfugio y decía otra cosa:
Por eso, cuando parece que estoy volando y fuera de mí, como alelada, es porque tengo la capacidad de encerrarme en mi mundo donde soy feliz.
A veces la envidiaba, también me hubiera encantado poder escapar, volar, estar afuera de una realidad a veces hiriente. No regresar.
Al ver que no mejoraba, mis padres decidieron llevarla a hospitalizar en el psiquiátrico. Recuerdo claramente ese instante, Mónica iba tan feliz, tranquila, tomada de mi mano. Yo caminaba seria, abatida, sabía perfectamente que ese maldito día me iban a quitar lo que más quería en el mundo. Tenía mucho miedo de que nunca me la entregaran, o que regresara sana. Yo la quería loquita, así, tal y como era.
Los siguientes primeros meses caí en un estado de depresión abismal. No entendía nada. En ocasiones odiaba tanto a Mónica que la quería lejos de mí; otras, sólo pensaba en ella. Por más que traté de indagar resultó inescrutable mi intento por saber el por qué de mi estado.
Transcurrió un año donde pasé del hundimiento a la felicidad. Las terapias organizadas por los psicólogos del psiquiátrico me permitían ver a Mónica: era mi momento anhelado de toda la semana.
Todo ese tiempo cada día detestaba más a mis padres por haberme quitado a mi hermanita.
Al año cinco meses de internada Mónica salió del encierro y regresó a la casa. No nos podrían nuevamente separar, pensé, pero me llevé una gran sorpresa: Mónica estaba en un ochenta por ciento recuperada; claro, gracias a los antisicóticos y al tratamiento de por vida.
Ya no la sentía igual que antes, ahora era una extraña; yo quería a mi loquita de regreso, pero nunca regresó.
Acababan de dar las once de la noche, mamá subía la escalera para darle su medicina.
¾Yo se la doy, no te preocupes -le dije. Regresó a la cocina mientras yo me dirigí a su habitación.
Ella estaba leyendo. Se veía tan púdica, tan soñadora, sin embargo no como antes. Me senté junto a ella en la cama, la abracé y le pregunté si ya no había tenido más alucinaciones. Contestó que no, se sentía mejor que nunca. Exaltada le reclamé que no sería feliz viviendo lúcidamente y curarse había sido su peor castigo, acababa de salir de una enfermedad y entraba a otra llamada realidad.
Ya no mereces sufrir -empecé a hablarle con ternura-, ¿sabes?, con el tiempo se llega a entender que la muerte no es sólo soportable sino hasta reconfortante. Cierra los ojos: ahora imagina que estás en un pasillo demasiado extenso; darás un paso temeroso, otro menos indeciso, y en el tercero te sentirás segura; el pasillo estará a oscuras y tú sola; doblarás hacia la derecha, abrirás el cerrojo de la puerta que estará frente a ti, entrarás a la habitación y encontrarás tus sueños, yo iré detrás de ti para darte la dosis que te hará feliz.
Mantenía los ojos cerrados, le acaricié su largo cabello negro y la cabeza con la mano izquierda; le besé la frente y no dejaba de decirle que siempre sería mi loquita. Con la mano diestra tomé la almohada que estaba en la cama, la coloqué sobre su cara inocente y presioné.
Mónica me heredó algo: su habitación en el hospital psiquiátrico.
Receta para pastel de chocolate

Hoy no quiero mirar al pasado, escribir poéticamente o contar la tragedia inevitable que provoca la creencia fiel (como un acto de fe) del mito platónico del banquete, sí, ese que usted esta pensando, aquel que cuenta la historia de la mitad perfecta de los enamorados.
Este es un día para no pensar, no reír, no soñar, sólo es un día para cocinar y después quedarse sentado, sorpresivo, asombrado por los acontecimientos extraños pero terriblemente maravillosos de alguna noche que se desee recordar.
A manera de receta de cocina para obtener un pastel de chocolate con chispas de mentalidad serena y relleno de ataraxia, hay que comprar los siguientes ingredientes y seguir al pie de la letra todos los pasos.
Usted necesitará conseguir ( no importa el medio por el cual pueda hacerlo, el fin amerita el esfuerzo) 2 cucharaditas de sinceridad implacable; 3 gotas de desesperanza y no más porque puede suceder una intoxicación de falta de fe por periodos tremendamente largos; 1 cucharada de fenomenología del hecho ( esto es, necesitará conseguir quitar todos sus prejuicios, trasfondo, supuestos iniciales, como quiera llamarlo, que hagan impuro el acto, la noche que quiere recordar, para así obtener la esencia intrínseca del objeto del deseo); 1 bolsita de chispitas mixtas que deberá contener chispas antifatalidad de sabor fresa, anticausalistas de cualquier sabor y las más difíciles de hallar, las almendradas de la paciencia; 1 estrella fugaz harinosa para endulzar el pastel y darle volumen; ½ litro de chocolate derretido, ingrediente indispensable del pastel; por último, dos cafiaspirinas por si existe dolor de cabeza gracias a la difícil tarea de conseguir los ingredientes.
Preparación: consiga un lugar con luz tenue y en el cual usted se halle en plena comodidad para comenzar a realizar la receta. Busque el recipiente más hermoso de su cocina, aquel que elegiría para preparar el manjar mas suculento de todo el mundo ( si no encuentra ninguno vaya al super a comprar uno). Primero, tomé su estrella fugaz harinosa en las manos, hágala sentir querida para que el volumen del pastel sea más esponjoso colóquela en el recipiente y si realizó correctamente el primer paso, entonces, al depositarla se desmoronará, sino repítalo hasta lograr el cometido. Posteriormente, revuelva la sinceridad implacable, las gotas de desesperanza y el chocolate derretido hasta conseguir una mezcla uniforme. Luego, vierta el resultado en el recipiente de la estrella fugaz, mezcle con las manos y espere a que desaparezcan los grumos. Vacíe la cucharada de fenomenología del hecho como jarabe sobre el recipiente y coloque de manera estratégica las chispas mixtas. Colóquelo en el horno por cuarenta y cinco minutos a 49 grados centígrados. Mientras espera el horneado de su pastel busque una hoja de papel y haga anagramas sobre las palabras clave de aquella noche a manera de inventar señales inexistentes.
El último paso es sentarse o colocarse en la posición que le guste mas en la tranquilidad de su balcón, observar su obra culinaria fijamente, hagalá suya al grado de no poder olvidarla, admírela, asómbrese de lo hermosa que es, que nada mas importe en ese momento, olvídese del mundo, de los problemas. Después tome un cuchillo, parte el pastel, coma un pedazo, haga que pase al corazón antes de ir al estomago, cuando este en el corazón guarde una parte de él. Después, lo que sobra del pastel regálelo a la persona que más quiera en el mundo. Vayase a dormir con toda la tranquilidad, olvide lo pasado, en realidad no tendrá que ser un acto consciente por que el efecto secundario del pastel, olvidaba decirlo, es no recordar nada sólo una sensación de sumo agrado en el paladar al despertar. El tiempo transcurrirá e inevitablemente sólo quedará una sensación pura y maravillosa. Espero su domingo halla sido agradable el mío después de una rebanada de un delicioso pastel de chocolate no ha podido ser mejor.

Texto dedicado a un viejo amigo.
Nadia Cortés